8/7/16

PLUMBAGO

Esta planta también llamada Celestina es una escaladora titulada y si bien la podemos hacer crecer como arbusto o para llenar amplios parterres, lo suyo es la escalada.
Su nombre original es Plumbago capensis, y también últimamente se la denomina Plumbago auriculata.



Por la forma de sus tallos y hojas, algunos la llaman jazmín azul o jazmín cielo. No es una planta difícil si le proporcionamos buena luz, directa del sol a ser posible, y evitamos que las heladas le afecten. En climas cálidos la veremos por muchos sitios todos exteriores floreciendo espectacularmente durante todo el verano.
En climas más fríos la podemos sacar a partir de mayo; al principio no reaccionará con entusiasmo, pero tan pronto como el sol vaya calentando empezarán a formarse yemas florales, que reventarán en verano, dando lugar a que se abran infinitas flores de color azul celeste.
Multiplicar esta planta es fácil a partir de esquejes obtenidos en otoño o primavera, si la temperatura es de 20-25ºC formarán raíces sin problemas.


Apenas está empezando la floración, se ven las espigas que han empezado a salir esta semana, tras una buena poda pues quería mantenerla a raya en maceta, pero enseguida los tallos se dispararon a más de un metro. Aún se aprecian las partes leñosas donde corté las ramas más largas. Cuando este mas florecida añadiré alguna foto más.

Durante su reposo invernal buscaremos un lugar soleado dentro de la casa (climas fríos), una horquilla de entre 5 y 8º la tolera bien.
Para que prospere hay que regarla a fondo durante su crecimiento y floración, mientras que en invierno solo hay que mantener un poco húmeda la mezcla, lo suficiente para que no se seque.
El terreno calizo y nutritivo le funciona bien.
A pesar de que es una gran trepadora, hay que tener en cuenta que no produce zarcillos con los que agarrarse, es por eso que le proporcionaremos bastidores o tutores que la soporten y la guíen a nuestro gusto. Otra forma de disfrutar del Plumbago es en balcones dejándola crecer a su aire en cascada.
Como ya he dicho en otras ocasiones, no hay que tener miedo a la tijera y si al cabo de la temporada hay claros o ramas secas las cortamos y en paz, la planta producirá nuevos brotes y recuperará su forma.



Esta planta que os muestro la he ido generando mediante unos esquejes de un vecino que la tiene desbordante sobre toda su valla. Me ha costado un par de trasplantes pero al final le he dado ubicación en una maceta de cerámica que ira  a la entrada de la casa.

6/6/16

Lagartijas coquetas

Hace tiempo, bastantes años, que las lagartijas viven como reinas en mi jardín. Poco a poco generaciones de ellas se han acomodado hasta tal punto, que cuando estamos comiendo las tenemos correteando por los pies. Les damos mondas de melón o los huesos de la fruta, sean cerezas o albaricoques, todo les gusta. Al ser ya generaciones nacidas en este pequeño trozo de "selva" para ellas, no tienen ningún miedo. 
Este mes andan revueltas buscado pareja, y no se cortan a la hora de hacerse arrumacos y mordisquitos.
Habida cuenta que en al campo solo las vemos de pasada, la mayoría de gente tal vez no las vea en su faceta más cariñosa, por eso he querido grabar un trozo de su curioso cortejo.
No solo de plantas vive el jardín.

14/5/16

Retoños de Alocasia

La Alocasia, por lo que veo en la lista de entradas más populares es una planta que os interesa sobre otras, y aunque en su momento expliqué acerca de su desarrollo y reproducción, he querido documentar lo que os contaba hace casi cuatro años.
En muchos hogares y oficinas, o hasta en concesionarios de automóviles, he visto esta magnífica planta en estados lastimosos, pues la dejan crecer sin ocuparse de ella nada más que para regarlas y con el tiempo parecen enormes serpientes marrones con un par de hojas verdes en lo alto. Podemos y debemos evitarlo salvo que nos guste de ese porte.
La operación es bien sencilla y como se aprecia en las fotos la planta lo soporta bien, si cortamos el deshojado tronco cerca del sustrato, provocamos el reinicio de las hojas desde la base, y a su vez podemos hacernos con otro u otros ejemplares en otra maceta o lugar del jardín.


Una vez cortados los troncos debemos ser pacientes y enterrarlos y turba o tierra para macetas con un buen drenaje, pues la única premisa en esta operación es impedir que el tronco se pudra.
Al cabo de un tiempo podemos verificar el nacimiento de nuevas raíces y replantarla como una nueva planta. De nosotros depende si queremos hacerlo con varios ejemplares y formar un frondoso grupo o un único tronco de hojas enormes pero solitarias.
En este caso, esta mañana me he dedicado a replantar dos de estos trozos que corté hace tiempo y que ahora he querido darle una ubicación definitiva ya que las hojas empiezan a crecer.

Como veis en la foto, las raíces ha brotado con fuerza y se aprecia el corte que quedó enterrado. Hay que decir que no es algo infalible, a mi como a todo el mundo me ha fallado el cálculo y se me ha podrido algún tronco, al igual que los injertos no son ciencia exacta, pero hay que perseverar y ya se sabe para aprender perder.

Tenía un rincón en el jardín que he aprovechado para rellenar, el sustrato elegido ha sido una mezcla de tierra arenosa y compost de lombriz, ya os mostré como lo obtenía y la buena textura que se obtiene, ideal para añadir y abonar que facilita su introducción entre las raíces sin dejar huecos.


Una vez plantado lo he cubierto con cortezas de pino,  tal vez algunos/as os preguntareis porqué?, pues hay varias razones todas muy sencillas.
1ª La tierra y el agua en mi zona es caliza y este material ayuda a dar acidez al suelo.
2ª Evita que los mirlos, muy abundantes aquí me desarraiguen lo plantado, pues les encantan las abundantes lombrices provenientes de las huevas del compost, y su pico muy duro me ha vaciado macetas enteras y desenterrado esquejes.
3ª Al mantener a la sombra la tierra, ayuda a conservar la humedad más tiempo.
4ª Impide el desarrollo de malas hierbas y se puede pisar, aparte que ofrece protección ante el riego a presión y en zonas transitadas se puede pisar.
y 5ª Estéticamente es atractiva la corteza de pino y no hay que comprarla obligatoriamente; si tienes acceso a un pinar solo debes ir a la base de ejemplares antiguos y recogerla, pesa poco y cubre mucho.

Espero que os sirva de algo este pequeño consejo. Hasta pronto.

24/3/16

Fuerteventura flora autóctona

Acabo de volver de visitar de nuevo las Islas Canarias, esta vez ha sido Fuerteventura la isla escogida y aparte de sus paisajes, inmensas playas y pueblecitos encantadores, no he podido evitar fijarme en su flora y como no, llevarme un montón de fotos para compartir con vosotros aficionados a estos temas.
Como veréis, la gran mayoría pertenecen a la familia de los cactus, algunos con tamaños sorprendentemente grandes y otras a las suculentas, crasas y drácenas. 
Es sorprendente como esta flora esta perfectamente adaptada a los vientos salobres y la escasez de agua. La decoración en parterres o jardineras con tierras y gravas volcánicas aparte de ayudar a conservar la humedad, le dan contraste estético al colorido de cada planta. Como podéis apreciar, podemos tomar ideas para hacernos con un jardín bien bonito sin necesidad de regar muy a menudo. Aquí os dejo unas cuantas fotos y de regalo una maravillosa vista de esta singular y volcánica isla.











10/2/16

Albaricoquero


Su denominación real es la de Prunus armeniaca (albaricoque) pertenece a la familia de las rosáceas, de la que son parientes también otros frutos como el melocotón (Prunus Persica) el cerezo (prunus avium) el almendro o las ciruelas.

 
El Prunus abarca en torno a las 200 especies, las cuales se cultivan en su mayoría por sus frutos comestibles, aunque hay otros que son apreciados por su belleza y empleados en jardinería como el cerezo de Virginia o el cerezo negro de Virginia que adornan numerosas calles y jardines.
Volviendo al albaricoquero empezaremos con sus dimensiones, podemos encontrar ejemplares en una horquilla de 3 a 10 m de altura; de forma redondeada, dispone de un tronco recto con corteza agrietada en función de la antiguedad y de color pardo aunque más rojizo en su juventud. Las ramas más nuevas son rojizo/granate y bastante rectas, al contrario que las viejas más retorcidas.
Sus hojas ovales redondeadas de hasta 10 cm de longitud son de un verde oscuro en el haz, y amarillento en el envés. Caen en invierno, por lo que se trata de una árbol de hoja caduca.

 

Las flores sueltas o en pareja son de color blanco-rosado de unos tres cm de diámetro. Los frutos comestibles llamados albaricoques son de color amarillento o anaranjado con tonos rojizos o muy rojizos de unos 6/8 cm de longitud por unos 3/4 de diámetro, aunque existen de mayor tamaño. La pulpa amarillo anaranjada envuelve el hueso en cuyo interior alberga la semilla.
Se floración dependiendo de la zona va de marzo a abril y una vez pasada esta comienzan a brotar las hojas.
El origen de este frutal hay que buscarlo en Asia central, desde allí fue llevado a Armenia y más tarde al sur de Europa por los romanos, quienes parece que le pusieron su nombre científico latín actual.
A la península Ibérica y África fue traído por los árabes quienes lo llamaron Albarquú. Los españoles se encargaron posteriormente de llevarlo a América.
Los frutos pueden comerse crudos, en almíbar o desecándolos, lo que conocemos por orejones. Los zumos son una importante industria derivada de este fruto, en solitario o mezclado con otras frutas. El albaricoque es rico en azúcar y aroma; su semilla es tóxica pues contiene ácido cianhídrico de la cual la industria química extrae aceites y aromas. Algunos albaricoqueros también son empleados como plantas de jardín.
La región murciana en España es la gran productora de este fruto por su adecuado clima al cultivo de este árbol, que necesita calidez en primavera y ausencia de heladas.
 
Por ser un árbol de floración temprana (solamente alcanzado por su pariente el almendro) puede perder la flor con temperaturas por debajo de los 1-2º C. Pero por otra parte, necesita frío intenso para mantener su reposo en el invierno, de hecho pueden aguantar el frío estacional hasta por debajo de los 40/50º bajo cero. El clima seco le favorece durante la floración pues evita numerosas enfermedades, consecuencia directa de la humedad, sobretodo las producidas por hongos. El riego regular en este periodo le favorece en cuanto a la producción de frutos, los incrementa notablemente. Por todo ello es un frutal que se ha adaptado muy bien a países con clima mediterráneo, de fríos inviernos seguidos de primaveras templadas.
California, en la costa oeste de los Estados Unidos es la zona climática que más se adapta a las exigencias de cultivo de estos frutos, aunque también se cultiva en otros estados, pero a cuenta de los continuados tratamientos fúngicidas para evitar las plagas más habituales consecuencia de la humedad relativa.


Podando el albaricoquero
Es necesaria la poda, debido a que los frutos los producen las ramas jóvenes crecidas en la temporada anterior. Para estimular su crecimiento es necesario cortar las ramas viejas o demasiado juntas, así como entrecruzadas. Durante el verano se pueden podar las ramas florecidas eliminando una cuarta parte de ellas hasta el brote, las ramas de crecimiento nuevo que se dirigen hacia abajo, o el interior también se eliminarán.

Otro tipo de poda es la llamada en abanico que se suele hacer en aquellos lugares con clima frío, en los que se han plantado los árboles junto a un muro. Mediante el guiado de dos ramas jóvenes de cada lado y previo corte de la rama guía, estas se van entutorando con cañas dejando el centro despejado. En posteriores temporadas iremos dándoles la forma que más nos convenga. Este tipo de plantación se suele hacer dejando un espacio entre cada árbol de entre 4 y cinco metros.
La polinización es llevada a cabo por las abejas principalmente, por lo que no necesitan del hombre para producir frutos, en climas muy fríos puede ser necesario la utilización de un pincel para ayudar en la polinización; por cierto, para que la calidad de estos frutos sea buena es necesario eliminar el exceso de los mismos.
Un desnudo albaricoquero descansando en el invierno de la huerta de Murcia


Cosechando
 

 
Antes de su plena madurez deberán ser cogidos, se trata de una fruta muy perecedera y al natural duran muy poco, con el resto que no consumamos podemos congelar, secar, o hacer mermeladas.

Suelo y fertilizante
Le gusta el sustrato de naturaleza alcalina, los arenosos o impermeables son contraproducentes pues pudren las raíces. No necesitan un abonado especial, prefieren los suelos pobres a los ricamente fertilizados.

Plagas
Los enemigos habituales del albaricoquero son el Taladro amarillo de la madera que ataca a otros árboles grandes como hayas, sauces, tilos, o castaños, pero fundamentalmente a perales y manzanos. La polilla causante cuyo macho alcanza los 6 cm, es de color blanco con puntos azulados. El daño lo provocan los mini túneles que excavan sus larvas en las ramas inicialmente, para penetrar después en la madera, dañando mucho sobretodo a los ejemplares viejos o los muy jóvenes. Las galerías son aprovechadas por otros insectos oportunistas como escarabajos y taladros rojos.
El Taladro rojo afecta más al ciruelo, pero no hace ascos al albaricoquero, su polilla nocturna mide 8 cm con las alas abiertas y se ven desde mitad de junio hasta últimos días de agosto.
Bajo la corteza son depositadas las huevas, en un número aproximado de 500. Las larvas resultantes son rojas con abdomen ocre y cabeza negra; sus poderosas mandíbulas disponen de unas glándulas excretoras de una sustancia maloliente. El primer año se encuentran bajo la corteza cerca del tronco y el segundo inician su recorrido hacia el interior del árbol.
La infestación se detecta por el polvillo acumulado bajo el árbol. Se eliminan aplicando un producto específico.
Otros visitantes indeseados comedores o chupadores de hojas son las Tijeretas, los pulgones, que se alimentan de savia, y que a su vez atraen hongos sobre sus excrementos como melaza, el Piojo de San José, la Polilla de la manzana etc.
En cuanto a los hongos, la Roya, que en condiciones de humedad se manifiesta en forma de manchas anaranjadas u ocres; la Moniliosis o tizón de la flor, cuyo hongo se dedica a secar las flores a la vez que ennegrece los frutos, que se quedan secos en las ramas sin llegar a caer. El Oídio que ataca las frutas en verano y hojas en primavera, produce una telaraña blanquecina sobre frutos y hojas, que pasado el tiempo pueden devenir en costras. Es una plaga que se transmite por contagio de otros albaricoqueros, que mantienen el hongo en invierno y transmiten las esporas en primavera.
Detectada la plaga, se puede prevenir el contagio con algo tan sencillo como una buena ducha de agua que elimine las esporas. Un fungicida comercializado como Serenade se demuestra eficaz, inhibiendo el crecimiento del hongo que produce el Oídio.
Una precaución a tener en cuenta es la NO utilización de azufre en los albaricoqueros.


Reproducción
La mejor forma de hacernos con ejemplares de este frutal es mediante el injerto en primavera sobre un pie de almendro, ciruelo o melocotonero (el pie o patrón se utiliza para referirse a un árbol bien enraizado de un diámetro mínimo de 1 cm) mediante las técnicas de injerto ya detalladas en este blog en una entrada anterior.