28/7/12

De visita en el Jardín Botánico de Madrid

En el centro de Madrid existe un recogido lugar donde todavía es posible disfrutar de la naturaleza y de la calma. El Real Jardín Botánico es una caja de sorpresas para quien se acerque a él, porque está repleto de hermosos rincones que contemplan más de dos siglos de historia. Además este singular espacio introduce al visitante en el conocimiento de una ciencia con largos años de tradición como es la Botánica. 
Tuve la oportunidad de visitarlo a mediados de junio de este año, y como no, intenté tomar fotos de todo aquello que me pareció interesante y, aunque los olores y sensaciones no se pueden describir en esta entrada, por lo menos os mostraré algunas de las imágenes que fui tomando en mi recorrido. Espero que os gusten.
Entrada principal al Jardín Botánico
El 17 de octubre de 1755, Fernando VI ordenó la creación del Real Jardín Botánico de Madrid, que se instaló en la Huerta de Migas Calientes, en las inmediaciones de lo que hoy se denomina Puerta de Hierro, a orillas del río Manzanares. Contaba con más de 2000 plantas, recogidas por José Quer, botánico y cirujano, en sus numerosos viajes por la Península u obtenidas por intercambio con otros botánicos europeos. A partir de 1774, Carlos III dio instrucciones para su traslado al actual emplazamiento del paseo del Prado, donde se inaugura en 1781. Sabatini (arquitecto del Rey) y Juan de Villanueva, al que debemos el Museo del Prado, el Observatorio Astronómico y otras obras, se hicieron cargo del proyecto.
A continuación algunos datos de interés antes de la galería de fotos.
Horario
El Jardín está abierto al público todos los días del año, excepto Navidad y Año Nuevo.

Horario de apertura: 10:00h.
Horario de cierre, según la tabla siguiente:


ene-feb marabrmay-jun-jul-agoseptoctnov-dic
18:00h 19:00h 20:00h 21:00h 20:00h19:00h 18:00h

La taquillas, la Terraza de los Bonsáis, los invernaderos y las exposiciones se cierran media hora antes de la hora de cierre del Jardín.


Biblioteca
La biblioteca del Real Jardín Botánico es una de las bibliotecas especializadas en Botánica y Horticultura más antiguas e importantes de Europa; su origen se remonta a la fundación del Jardín a mediados del siglo XVIII. El primer inventario de obras de la biblioteca que se conserva data de 1781: "Inventario de los libros de Botánica, de Química y de Historia Natural existentes en 20 de Agosto de 1781, en la Librería del Real Jardín Botánico", y ya en aquel entonces la colección contaba con más de un centenar de títulos.


Tarifas
Tarifas vigentes desde  el día 2 de enero de 2012

Billete ordinario: 3,00 €Reducción del 50%: carné de estudiante o sus correspondientes internacionales Grupos: 0,75 € para grupos de 10 o más personas, previa reserva.

Exentos de pago:
- Menores de 10 años, mayores de 65 años.
- Profesores debidamente acreditados.
- Personas en situación oficial de desempleo debidamente acreditados
- Grupos de estudiantes de Enseñanza Obligatoria (con reserva previa).

Recorrido fotográfico
Catalpa, un árbol procedente de los Estados unidos donde crece en orillas de ríos, alcanza los 15 metros de altura y su característica principal son su hojas  enormes y caducas.
Hojas de Catalpa





Preciosos Lirios de Día junto al invernadero. Esta planta herbácea de hoja perenne es originaria de Japón y su uso está muy extendido debido a los pocos cuidados necesarios en su cultivo. Sus flores formadas por seis piezas no son sépalos ni pétalos sino Tépalos. Cada flor muere al atardecer y es renovada por otra al amanecer. Muchas flores de esta especie son comestibles.


 A lo largo de su historia, el Jardín Botánico ha sufrido numerosas modificaciones. Desde su fundación se han hecho tres reestructuraciones importantes. La primera, realizada a finales del siglo XIX, afectó a la terraza superior, a la que se dotó de un diseño romántico isabelino, más acorde con aquella época. Ya en el siglo XX, bien entrada la década de los setenta, el recinto fue cerrado para acometer otra gran reforma -dado el estado de abandono en que se encontraba- y recuperar el diseño dieciochesco original de las dos terrazas inferiores. Desde su reapertura en 1981, este centro se ha consolidado como punto de referencia para el estudio de la flora española.















Con motivo de su 250 aniversario, el Botánico inauguró, en 2005, más de 7.000 metros cuadrados de jardín. Una ampliación que fue posible gracias a la incorporación de la parte más alta del recinto, un talud que linda con la calle Alfonso XII y que cuenta con unas vistas privilegiadas.
El arquitecto Pablo Carvajal y el paisajista Fernando Carunchohan trabajado durante dos años para dar forma a este espacio –la denominada terraza de los Laureles- que integra un paseo elevado, una plaza central presidida por un estanque, un pequeño invernadero y una sala de conferencias subterránea.

La flor del Acanto cuyas hojas son el motivo vegetal dela capitel corintio y el da buena cantidad de escudos heráldicos.






Entramos en el invernadero
En su interior podemos ver tres ambientes desde plantas tropicales y subtropicales, helechos, carnívoras, cactus o bromeliáceas y orquídeas.
En este cuadro nos explican el funcionamiento del recinto en las distintas estaciones y climas



El invernadero Santiago Catroviejo Bolibar está distribuido en 3 secciones desética, subtropical y tropical, que reproducen las condiciones ideales de luz, humedad y temperatura para su desarrollo. Este invernadero emplea energías totalmente limpias y está controlado mediante un sistema informático.
Peperomias exhuberantes

Unas Pileas enormes. Yo nunca las había visto de ese tamaño.





 Plantas colgantes y arbóreas como orquídeas y bromelias están suspendidas por doquier.






Podemos retroceder hacia la salida/entrada por una pasarela elevada, desde ahí tenemos otra vista de las plantas y cactus más grandes.






 El suelo y las cristaleras nos recuerdan las construcciones victorianas del siglo XIX. Notamos el calor húmedo en el ambiente



La estufa de Graells o de Las Palmas (que así se denomina) es un antiguo invernadero construido en el siglo XIX para exhibir plantas que no resistían las condiciones climáticas del exterior. Actualmente, reúne plantas tropicales, acuáticas, helechos, musgos, que necesitan un grado de humedad constante y el calor del sol. La fuerte personalidad de este vetusto edificio, su ambiente saturado de humedad y la exuberancia de las plantas que exhibe, permiten al visitante imaginar lugares  remotos y, por qué no, recrear épocas prehistóricas donde faunas, hoy extintas, formarían parte de este frondoso paisaje.




Para los amigos de los cactus, una buena colección



 













Tampoco había visto una mimosa sensitiva de semejante tamaño





Elegantes curvas las de estas hojas de Pandanus Utilis. Una hermosa planta originaria de Madagascar



Las plantas carnívoras también tienen su apartado dentro del invernadero y las hay de varios tipos. Estas de la foto inferior pertenecen al grupo de las denominadas Nephentes, con trampas en forma de botella 






 Esta otra con los tubos rastreros pertenecen al grupo de Sarracenias, con un método de caza similar, aunque otra morfología de hojas.




Atraen a sus presas con colores, formas y olores llamativos fabricados con azúcares de la misma planta. El insecto se posa y resbala cayendo en el interior de la planta llena de agua o simplemente de jugos de encimas que disuelven el insecto. Otras emplean sustancias muy pegajosas que atrapan a su víctima que se queda pegada, mientras que la planta se replega y absorbe la papilla en la que se ha transformado.


Salgamos de nuevo al exterior











Las estatuas y monumentos que  podemos encontrar en  el Real Jardín Botánico son todos ellos muy representativos de la actividad Botánica de esta  Institución a lo largo de la historia. 
En el centro del Paseo de Carlos III,  mirando hacia la Puerta del Rey, se encuentra la estatua que el Real Jardín Botánico dedica a este monarca (1716-1788) gran impulsor del las ciencias durante su reinado y a quién se debe el enclave que el enclave ocupa actualmente este jardín.
A lo largo del paseo de Gómez Ortega , en el límite inferior de la Terraza de las Escuela Botánicas, podemos observar 4 estatuas  de ilustres botánicos españoles: Joseph Quer  y Martínez (1695-1764), Antonio José Cavanilles y Palop  (1745-1804, Mariano Lagasca (1776-1839) y Simón Rojas Clemente y Rubio (1777-1827).


En el centro del estanque de la Plaza de Linneo (Terraza del Plano de la Flor) se alza una columna  de granito de base cuadrangular con cuatro caños en la base  y adornada en los laterales con nombres de botánicos. La parte superior de dicha columna soporta un busto en bronce de Carlos Linneo , investigador sueco del siglo XVIII y que es considerado “padre de la taxonomía” .
















Impresionantes árboles te dejan boquiabierto por su grandiosidad, tamaño y forma.




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