12/11/12

PLAGAS

Las plantas cultivadas son presa a menudo de diversos parásitos animales, casi siempre diminutos. La actividad de estos insectos o ácaros, que chupan los tejidos vegetales, produce deformación y amarilleamiento de las hojas. Los insectos masticadores consumen trozos de hojas, en sus márgenes o en la superficie del limbo; también pueden atacar el tallo y los brotes. Las larvas de insectos minadores excavan galerías en las hojas, consumiendo los tejidos vegetales de su interior. Otros seres, generalmente formas larvarias, pueden infestar los órganos subterráneos de la planta.
Como en la práctica todas las plantas pueden ser atacadas por plagas, deberían inspeccionarse frecuentemente, para buscar síntomas de infestación o incluso la presencia de plaga. Cuando se cambien las plantas de maceta, se debe prestar atención al estado de las raíces, así como a las uniones de hojas y tallos y a las fisuras que pudieran existir en los tallos leñosos.
A continuación describo brevemente los parásitos más comunes y tratamientos para combatirlos y eliminarlos.

Ácaros del ciclamen
Este minúsculo ácaro chupador es muy prolífico. Hojas y tallos florales se tornan quebradizos, se retuercen y pueden cubrirse de pequeñas costras. Pueden depositar tal cantidad de huevecillos que las hojas parecen cubrirse de polvo. Ataca al ciclamen y a otras plantas.
Tratamiento: inspeccionar con una lente de aumento los lugares sospechosos de contener huevos o adultos. Si es necesario se aplicará un acaricida de acción ovicida hasta que desaparezca la infección.

Ácaros de los bulbos
Son chupadores de savia casi invisibles que atacan a las plantas bulbosas. Las plantas caseras más sensibles son los Hippeastrum. Marcan las hojas y los tallos, sobre todo en la proximidad del bulbo, de manchas y estrías rojizas. En las infestaciones graves, las hojas se vuelven estriadas y dentadas y los botones florales se deforman e incluso se destruyen.
Tratamiento: Si las hojas y los tallos aparecen con tales síntomas al nacer, se deberá vaporizar a fondo con acaricida cada semana, hasta que las marcas deseparezcan.

Araña roja
Son diminutos ácaros chupadores, cuya presencia suele revelar la aparición de delicadas telas semejantes a la de arañas sobre las hojas y en la unión con el tallo. Las hojas atacadas presentan pequeñas manchas amarillentas sembradas de puntitos negros; se retuercen y mueren. Los nuevos brotes son enfermizos y los botones florales se ennegrecen.
Tratamiento: Estos ácaros se reproducen en un medio ambiente seco y cálido, se evitará su aparición modificando las condiciones ambientales. Si se sospecha que una planta esta siendo atacada, se examinará con una lente de aumento y, en caso positivo, se deberán cortar las hojas atacadas y se tratará la planta entera con un acaricida específico de acción ovocida

Cóccidos
Se trata de insectos de tamaño muy pequeño, que adoptan formas parecidas a escamas, Son chupadores de savia; las grandes infestaciones llegan a consumir la planta atacada. También segregan una melaza de la cual son muy golosas las hormigas. La planta se cubre de negrilla. Es rara la planta que no resulta atacada por alguna especie de cóccido.
Tratamiento: Se deben retirar con un trapito húmedo o con un pincel rígido embebido en insecticida; a continuación, se tratará toda la planta con el insecticida adecuado. Son muy resistentes a los insecticidas, por hallarse protegidos por su propia morfología.

Cochinillas algodonosas y de las raíces
Estos insectos miden algo menos de 3 mm, son de cuerpo oval de color rosáceo y están recubiertos de un polvillo ceroso blanquecino; esta sustancia cérea puede aparecer también en filamentos. Se reúnen, a veces en grandes cantidades sobre los tallos y en las axilas de las hojas, quedando toda la colonia recubierta por la cerosidad. Las hojas atacadas amarillean rápidamente y caen. Las plantas muy atacadas pueden morir.
Tratamiento: Se retiran los insectos uno a uno con un alfiler o palillo de dientes, o con un pincelito mojado en insecticida adecuado. Después se aplicará el insecticida a toda la planta. Cada semana se examinará la planta para localizar posibles insectos que hubieran sobrevivido.
Las cochinillas de las raíces, parientes próximas de las anteriores, invaden las raíces, de las que chupan savia, interrumpiendo el crecimiento de la planta. Las especies más atacadas son las cactáceas, otras crasas y la Saintpaulia.
Tratamiento: Cuando las plantas aún son pequeñas, se extraen de la maceta y se lavan sus raíces en agua tibia, las partes dañadas se cortan y el resto se baña en un insecticida apropiado. La mezcla se sustituye y se trasplanta a otra maceta limpia. Las plantas grandes deberán regarse abundantemente con insecticida varias veces a lo largo de seis u ocho semanas.

Colémbolos
Son insectos saltadores muy pequeños blancos y de colores más oscuros, miden escasamente 1 mm. Viven en la tierra alimentándose de la materia orgánica en descomposición; generalmente son inofensivos, aunque en grandes cantidades pueden dañar las raíces, sobre todo en las plantas jóvenes.
Tratamiento: No suele ser necesario. Se deben emplear tierras esterilizadas. Si se considera conveniente, se regará con una solución insecticida.
Observación: Por experiencia de algunos amigos que me han comentado su caso, no es recomendable comprar los sacos de tierra en los famosos comercios de los chinos, que se encuentran por toda nuestra geografía. Los sacos que venden suelen contener un sustrato muy contaminado de todo tipo de especies y hongos.


Gorgojos
Estos insectos, de cabeza prolongada en pico, son masticadores y dañan las plantas al morder sus hojas. Existen muchas especies; las más peligrosas para las plantas domésticas miden de 3 mm a más de 2 cm. Sus larvas mucho más dañinas, suelen vivir en la región más carnosa de las raíces, en donde excavan galerías para alimentarse. Pueden producir un marchitamiento rápido de la planta.
Tratamiento: Es muy difícil; deben matarse los insectos adultos y añadir a la mezcla de tierra un insecticida en polvo.
Hormigas
Las hormigas resultan dañinas indirectamente, a causa de los insectos chupadores, a menudo transmisores de virus, que suelen transportar. Se alimentan de la mezcla segregada por otros insectos y excavan galerías en la tierra para nidificar.
Tratamiento: Se debe espolvorear con insecticida la planta. Cuando se observen las primeras hormigas, aplíquese lindano o un preparado especial a base de boráx, diazinón, malation, etc.

Minadores foliares
Son larvas que excavan galerías en el mesófilo de la hoja, alimentándose de la materia vegetal. Si se examinan las hojas al trasluz, es fácil ver la larva en el interior de la galería. Atacan principalmente a los crisantemos y cinerarias, o sea que en esta época se ponen las botas.
Tratamiento: las hojas con galerías deben arrancarse y destruirse. La planta debe tratarse con un insecticida que penetre hasta las larvas protegidas por la epidermis de las hojas.

Mosca blanca
Son insectos de escaso tamaño y vuelo característico, pues retornan rápidamente a la planta de la que fueron levantados. Reposan en el envés de las hojas, en el que depositan sus huevecillos. Sus invasiones pueden congregar a miles de individuos que causan daños irreparables a las plantas.
Tratamiento: La lucha debe ser constante. Contra los adultos podemos emplear un buen insecticida espolvoreable. Las hojas atacadas se cortan y destruyen.

Mosquitos del moho
Estos pequeños mosquitos miden poco más de 1 mm y depositan sus larvas blancas, de cabeza negra, en la tierra de la maceta. Al aumentar el número de larvas, pueden causar daños graves a las plantas jóvenes ya que atacan a sus raícillas.
Tratamiento: Las tierras esterilizadas no suelen contener larvas. Si la tierra está invadida, deberá regarse abundantemente con una disolución insecticida que contenga diazinón, por ejemplo. También es conveniente perseguir y eliminar a los adultos
Nematodos
Los nematodos o anguílulas, pequeños gusanos microscópicos, se alimentan de los jugos vegetales de determinadas plantas a través de sus raíces, en las que provocan la formación de nódulos o agallas, interfiriendo en la función absorbente. Las plantas afectadas mueren rápidamente.
Tratamiento: Las mezclas de tierra no deberán contener nematodos pues es muy difícil combatirlos una vez asentados. La planta sospechosa de estar atacada deberá eliminarse y esterilizar la tierra si es posible; en caso contrario se desechará también.
La maceta se escaldará durante un largo rato en agua hirviendo y deberemos evitar contactos entre las plantas afectadas y las sanas. También desecharemos los esquejes que podríamos obtener de plantas infectadas. En caso muy necesario emplear solo los de zonas terminales.

Orugas
Las orugas raramente atacan a las plantas de interior, aunque las mariposas pueden depositar sus huevecillos en plantas ya establecidas. Las orugas son masticadoras que atacan sobre todo a las hojas tiernas, devorando sus bordes. Otras atacan sus tallos a nivel del suelo.
Tratamiento: Se matan de una en una, y si son muy abundantes con un insecticida; son muy indicados algunos piretroides de síntesis.

Pulgones
Los pulgones (o piojillos de las plantas) son insectos chupadores de savia, que miden alrededor de 1 mm de longitud. Se multiplican rápidamente y mudan varias veces. Hojas, tallos y flores se deforman al ser atacadas; se tornan pegajosos. Los pulgones pueden transportar y transmitir virus incurables.
Tratamiento: Arrancar y destruir las plantas deformadas. Mantener siempre limpias las sanas y emplear un aficida regularmente. Existen en el comercio insecticidas sistémicos que al ser absorbidos tornan insecticida la savia durante un largo tiempo. Deben emplearse con precaución.
Sinfílidos
Los sinfílidos se parecen a los ciempiés, aunque son mucho más pequeños. Destruyen las raíces más finas provocando en grandes infestaciones la muerte de la planta.
Tratamiento: Debe emplearse tierra esterilizada. Para comprobar su posible presencia, bastará con volcar un poco de tierra en un recipiente con agua, agitándola hasta que floten las partículas menos pesadas, entre las cuales se encontrarán estos sinfílidos, así como colémbolos y otros huespedes  de las mezclas. Si comprobamos su existencia debemos desechar la tierra.

Tijeretas
Son insectos más bien alargados, de hasta 2,5 mm de longitud, con pinzas en el extremo abdominal. Son capaces de devorar todos los órganos aéreos de las plantas, dejando las hojas reducidas a su esqueleto.
Tratamiento: Debemos capturarlas una a una con guantes o con pinzas. En caso necesario podemos utilizar un insecticida apropiado.
Tisanópteros (trips)
Son insectos chupadores alados, de menos de 2 mm. Las hojas tiernas aparecen cubiertas de pequeñas manchas amarillentas debidas a sus picaduras. También afectan a las flores, refugiándose en su interior, en el que destacan claramente como un afina rayita que se desplaza. Segregan un líquido rojizo, que depositan como gotitas y más tarde se oscurece.
Tratamiento: Es muy difícil. Debemos retirar las hojas y flores afectadas y pulverizar o espolvorear el resto con un insecticida adecuado.

Tortrícidos
Estas orugas, larvas de lepidópteros de la familia de los Tortrícidos, son de color verdoso y miden hasta 2,5 cm; se enrollan en las hojas, refugiándose en su interior para protegerse. En un nido formado por varias hojas puede encontrarse hasta más de una oruga. Al ser molestadas, resultan características sus contorsiones violentas, incluso cuando penden del hilo de seda que producen para escapar. Son varias las especies existentes.
Tratamiento: Hay que cortar y destruir las hojas enrolladas, después aplicar un insecticida adecuado.
Perseguiremos las mariposas adultas y las mataremos. Si tienen ocasión, depositarán sus huevos en las plantas favoreciendo la aparición de nuevas orugas.

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