22/11/12

JAZMIN DE INVIERNO

El jazmín amarillo comúnmente llamado "jazmín de invierno" o "jazmín de San José", tiene algunas variedades como el Jasminum nudiflorum o el jasminum mesnyi.
Pertenece a la familia de la Oleáceas, como su hermano el jazmín blanco al que le he dedicado la anterior entrada. Procede de China occidental pero se ha adaptado muy bien a nuestro continente, es una planta muy robusta.
El aspecto como su nombre indica, es el de una planta de flores amarillas, de formas estrelladas, que al igual que los almendros, aparecen antes que las hojas; su porte es trepador, los tallos juncosos se expanden sujetos sobre una base apropiada y sin base crecen colgantes, sus hojas son de un verde oscuro.
Detalle de la flor del jazmín de invierno en una foto a
 contraluz pues me sirve de sombrilla.
El emplazamiento idóneo para esta planta es preferentemente soleado, pero protegido del sol intenso de finales de invierno, también semisombra es aceptable.
Como cuidados principales puedo mencionar que hay que mantener la mezcla húmeda moderadamente y aportar abono de liberación lenta tras la floración; hay que sujetar los tallos y aclarar cada dos o tres temporadas después de la floración podando los tallos más viejos.


Esta especie de jazmín también se debe proteger de las heladas si son prolongadas en el tiempo para lo cual protegeremos las raíces con algún tipo de acolchado sobre la tierra.
En invierno resulta muy decorativa su floración amarilla y más porque destaca sobre los tallos sin hojas, lo que le confiere un valor estético añadido.
La base se puede acompañar con pequeñas plantas de floración primaveral como crocus, ageratos u otros bulbos plantados en otoño.

Se pueden utilizar para cubrir muros, pero deberá colocarse algún tipo de estructura pues no se agarra por sí misma como podría hacerlo una passiflora por ejemplo, debemos proporcionarle un apoyo o bastidor.

En la foto izquierda la han dejado crecer en cascada, pero se puede formar como arbusto o árbol con un tronco grueso, todo depende de la poda que vayamos haciendo cada año.

Como curiosidad, en la India se da la bienvenida con una guirnalda de flores de jasminum officinale. En China, las hojas del jasminum sambac se añaden al té para aromatizarlo.

Como arbusto sarmentoso de crecimiento rápido y vigoroso puede alcanzar hasta 5 metros de altura, de lejos se le puede confundir con la acacia o mimosa amarilla. Soporta mal el viento pero sin embargo tolera bastante bien la contaminación atmosférica. Antes de plantarlo es conveniente aportar algún tipo de abono orgánico y mantener los riegos escasos.




Este ejemplar de la foto del lado derecho, lo estoy formando como un arbusto de unos 2 mts de altura, con tallo único como un árbol y, le daré en su momento cuando tenga más tupido el follaje, una forma de bola como se suele hacer con laureles y arbustos decorativos en las entradas de los locales y viviendas unifamiliares. Actualmente es un ejemplar joven que planté mediante una estaquita de otro ejemplar del jardín, el cual fui adaptando como sombrilla sobre un entramado de alambres a modo de soporte horizontal. Como ya he dicho es una planta muy versátil en la forma, el límite es tu imaginación.


PLAGAS  Y ENFERMEDADES
Son frecuentes los ataques de pulgón y araña roja. también pueden aparecer la enfermedad del mildiu,  unas manchas marrones en las hojas jóvenes y en los tallos que se previenen aportando un fungicida adecuado que nos proporcionaran en el vivero o tienda  de nuestra confianza.
La multiplicación es sencilla mediante esquejes semileñosos en verano, también mediante acodo. En una entrada posterior hablaré de estas prácticas de acodos, injertos etc. 
Bueno para finalizar, solo un detalle que no se aprecia en las fotos y es el aroma, no tiene; así como el jazmín blanco desprende una agradable fragancia perceptible desde mucha distancia, el jazmín amarillo no huele nada. He leído en lugares especializados que tiene un suave aroma, no es cierto, si te acercas la flor a la nariz notarás solo un olor a vegetal pero nada que ver con fragancia.
Aparte de eso, una planta muy recomendable si se dispone de un jardincito o balcón donde desarrollarse.

JAZMÍN

Jazmín, Jasminum, jazmín chino, son varias las formas de denominar a esta floridisima y aromática planta. El Jazmín pertenece a la familia de las Oleáceas y es procedente de Asia oriental.
Es una planta que puede alcanzar considerable tamaño en terrazas y jardines  donde pueda disponer de espacio suficiente, no necesita cuidados exigentes y su agradable aspecto como planta adulta la hace idónea para adornar entradas y vallas.
Los jazmines dan la bienvenida en infinidad de casas del levante e islas del Mediterráneo
Como se aprecia en la foto, que he tomado esta misma mañana de noviembre, la planta dispone de flores blancas y muy perfumadas con los pétalos curvados hacia adentro. La floración dura según el clima, en mi caso en Baleares es muy larga e incluso al podarla, conserva parte de las flores. No obstante, lo normal es que aparezcan al final de la primavera y duren hasta el otoño.
Quien tiene un jazmín en su jardín, en verano disfruta de un aroma embriagador y delicioso. Respecto a la forma, es una planta muy dúctil y se adecuará a la forma que queramos darle, desde forma de arco sobre un tutor metálico para la entrada de la casa o con base de alambre para formar una valla, hasta dejarlo simplemente como cubresuelo o arbusto solo o contrastando con otras plantas, también se deja trepar por troncos y postes.

Las flores aparecen en racimos desparramados destacando sobre el verdor de las pequeñas hojas.
Tras la floración o cuando veamos que la planta ha perdido su esplendor, deberemos podarla drásticamente. 

El jazmín necesita un buen grado de humedad y ambiente muy soleado. Desde mayo a septiembre deberá estar al aire libre si la tenemos como planta de interior en maceta, que aunque minoritariamente, también se utiliza. En el exterior soporta la semisombra pero se resentirá la floración que no será tan abundante.

Aunque soporta casi cualquier tipo de terreno, prefiere los suelos moderadamente fértiles, ligeros y bien drenados.
No es difícil obtener nuevos ejemplares por multiplicación mediante esquejes. Las plantas adultas llegan a desarrollar tallos gruesos y leñosos, mientras que los anuales o nuevos son fuertes alargados ( a veces metros y de un verde intenso), pues bien si aprovechamos la poda obtendremos buenos candidatos de trozos semileñosos para convertirse en plantitas nuevas, solo hemos de coger algunos tallos de 10 a 15 cm y observando que tengan axilas para nuevo crecimiento, cortar la punta a clavar en la tierra a modo de estaca, e insertarla en compost o una mezcla para macetas; no es difícil que el esqueje prospere y luego podemos tratarlo como  planta adulta.
No es difícil obtener buenos tallos semileñosos para plantar, cuando ya la propia planta nos indica por donde saldrán las hojas en estas ramas podadas el invierno anterior.
Un dato a tener en cuenta son las heladas, el jazmín sufre con las bajas temperaturas de otoño si son muy prolongadas, es aconsejable proteger el pié con un acolchado. Durante la floración es necesario regarlo cada dos días.
Por tratarse de una planta bastante rústica no presenta problemas fitosanitarios importantes. A veces aparecen sobre las hojas unos pequeños puntos negros que no perjudican a la planta aunque suele mejorar si le aplicamos abono foliar.
Volviendo a los que tengan el jazmín en el interior, aconsejarles que lo coloquen en el sitio más luminoso del cuarto de estar, pero sin que le de el sol directamente, la temperatura debe ser moderada (10-16ºC por la noche) y mantenerlo frío en invierno, unos 2º C. Resulta excelente pulverizarlo con frecuencia.

12/11/12

PLAGAS

Las plantas cultivadas son presa a menudo de diversos parásitos animales, casi siempre diminutos. La actividad de estos insectos o ácaros, que chupan los tejidos vegetales, produce deformación y amarilleamiento de las hojas. Los insectos masticadores consumen trozos de hojas, en sus márgenes o en la superficie del limbo; también pueden atacar el tallo y los brotes. Las larvas de insectos minadores excavan galerías en las hojas, consumiendo los tejidos vegetales de su interior. Otros seres, generalmente formas larvarias, pueden infestar los órganos subterráneos de la planta.
Como en la práctica todas las plantas pueden ser atacadas por plagas, deberían inspeccionarse frecuentemente, para buscar síntomas de infestación o incluso la presencia de plaga. Cuando se cambien las plantas de maceta, se debe prestar atención al estado de las raíces, así como a las uniones de hojas y tallos y a las fisuras que pudieran existir en los tallos leñosos.
A continuación describo brevemente los parásitos más comunes y tratamientos para combatirlos y eliminarlos.

Ácaros del ciclamen
Este minúsculo ácaro chupador es muy prolífico. Hojas y tallos florales se tornan quebradizos, se retuercen y pueden cubrirse de pequeñas costras. Pueden depositar tal cantidad de huevecillos que las hojas parecen cubrirse de polvo. Ataca al ciclamen y a otras plantas.
Tratamiento: inspeccionar con una lente de aumento los lugares sospechosos de contener huevos o adultos. Si es necesario se aplicará un acaricida de acción ovicida hasta que desaparezca la infección.

Ácaros de los bulbos
Son chupadores de savia casi invisibles que atacan a las plantas bulbosas. Las plantas caseras más sensibles son los Hippeastrum. Marcan las hojas y los tallos, sobre todo en la proximidad del bulbo, de manchas y estrías rojizas. En las infestaciones graves, las hojas se vuelven estriadas y dentadas y los botones florales se deforman e incluso se destruyen.
Tratamiento: Si las hojas y los tallos aparecen con tales síntomas al nacer, se deberá vaporizar a fondo con acaricida cada semana, hasta que las marcas deseparezcan.

Araña roja
Son diminutos ácaros chupadores, cuya presencia suele revelar la aparición de delicadas telas semejantes a la de arañas sobre las hojas y en la unión con el tallo. Las hojas atacadas presentan pequeñas manchas amarillentas sembradas de puntitos negros; se retuercen y mueren. Los nuevos brotes son enfermizos y los botones florales se ennegrecen.
Tratamiento: Estos ácaros se reproducen en un medio ambiente seco y cálido, se evitará su aparición modificando las condiciones ambientales. Si se sospecha que una planta esta siendo atacada, se examinará con una lente de aumento y, en caso positivo, se deberán cortar las hojas atacadas y se tratará la planta entera con un acaricida específico de acción ovocida

Cóccidos
Se trata de insectos de tamaño muy pequeño, que adoptan formas parecidas a escamas, Son chupadores de savia; las grandes infestaciones llegan a consumir la planta atacada. También segregan una melaza de la cual son muy golosas las hormigas. La planta se cubre de negrilla. Es rara la planta que no resulta atacada por alguna especie de cóccido.
Tratamiento: Se deben retirar con un trapito húmedo o con un pincel rígido embebido en insecticida; a continuación, se tratará toda la planta con el insecticida adecuado. Son muy resistentes a los insecticidas, por hallarse protegidos por su propia morfología.

Cochinillas algodonosas y de las raíces
Estos insectos miden algo menos de 3 mm, son de cuerpo oval de color rosáceo y están recubiertos de un polvillo ceroso blanquecino; esta sustancia cérea puede aparecer también en filamentos. Se reúnen, a veces en grandes cantidades sobre los tallos y en las axilas de las hojas, quedando toda la colonia recubierta por la cerosidad. Las hojas atacadas amarillean rápidamente y caen. Las plantas muy atacadas pueden morir.
Tratamiento: Se retiran los insectos uno a uno con un alfiler o palillo de dientes, o con un pincelito mojado en insecticida adecuado. Después se aplicará el insecticida a toda la planta. Cada semana se examinará la planta para localizar posibles insectos que hubieran sobrevivido.
Las cochinillas de las raíces, parientes próximas de las anteriores, invaden las raíces, de las que chupan savia, interrumpiendo el crecimiento de la planta. Las especies más atacadas son las cactáceas, otras crasas y la Saintpaulia.
Tratamiento: Cuando las plantas aún son pequeñas, se extraen de la maceta y se lavan sus raíces en agua tibia, las partes dañadas se cortan y el resto se baña en un insecticida apropiado. La mezcla se sustituye y se trasplanta a otra maceta limpia. Las plantas grandes deberán regarse abundantemente con insecticida varias veces a lo largo de seis u ocho semanas.

Colémbolos
Son insectos saltadores muy pequeños blancos y de colores más oscuros, miden escasamente 1 mm. Viven en la tierra alimentándose de la materia orgánica en descomposición; generalmente son inofensivos, aunque en grandes cantidades pueden dañar las raíces, sobre todo en las plantas jóvenes.
Tratamiento: No suele ser necesario. Se deben emplear tierras esterilizadas. Si se considera conveniente, se regará con una solución insecticida.
Observación: Por experiencia de algunos amigos que me han comentado su caso, no es recomendable comprar los sacos de tierra en los famosos comercios de los chinos, que se encuentran por toda nuestra geografía. Los sacos que venden suelen contener un sustrato muy contaminado de todo tipo de especies y hongos.


Gorgojos
Estos insectos, de cabeza prolongada en pico, son masticadores y dañan las plantas al morder sus hojas. Existen muchas especies; las más peligrosas para las plantas domésticas miden de 3 mm a más de 2 cm. Sus larvas mucho más dañinas, suelen vivir en la región más carnosa de las raíces, en donde excavan galerías para alimentarse. Pueden producir un marchitamiento rápido de la planta.
Tratamiento: Es muy difícil; deben matarse los insectos adultos y añadir a la mezcla de tierra un insecticida en polvo.
Hormigas
Las hormigas resultan dañinas indirectamente, a causa de los insectos chupadores, a menudo transmisores de virus, que suelen transportar. Se alimentan de la mezcla segregada por otros insectos y excavan galerías en la tierra para nidificar.
Tratamiento: Se debe espolvorear con insecticida la planta. Cuando se observen las primeras hormigas, aplíquese lindano o un preparado especial a base de boráx, diazinón, malation, etc.

Minadores foliares
Son larvas que excavan galerías en el mesófilo de la hoja, alimentándose de la materia vegetal. Si se examinan las hojas al trasluz, es fácil ver la larva en el interior de la galería. Atacan principalmente a los crisantemos y cinerarias, o sea que en esta época se ponen las botas.
Tratamiento: las hojas con galerías deben arrancarse y destruirse. La planta debe tratarse con un insecticida que penetre hasta las larvas protegidas por la epidermis de las hojas.

Mosca blanca
Son insectos de escaso tamaño y vuelo característico, pues retornan rápidamente a la planta de la que fueron levantados. Reposan en el envés de las hojas, en el que depositan sus huevecillos. Sus invasiones pueden congregar a miles de individuos que causan daños irreparables a las plantas.
Tratamiento: La lucha debe ser constante. Contra los adultos podemos emplear un buen insecticida espolvoreable. Las hojas atacadas se cortan y destruyen.

Mosquitos del moho
Estos pequeños mosquitos miden poco más de 1 mm y depositan sus larvas blancas, de cabeza negra, en la tierra de la maceta. Al aumentar el número de larvas, pueden causar daños graves a las plantas jóvenes ya que atacan a sus raícillas.
Tratamiento: Las tierras esterilizadas no suelen contener larvas. Si la tierra está invadida, deberá regarse abundantemente con una disolución insecticida que contenga diazinón, por ejemplo. También es conveniente perseguir y eliminar a los adultos
Nematodos
Los nematodos o anguílulas, pequeños gusanos microscópicos, se alimentan de los jugos vegetales de determinadas plantas a través de sus raíces, en las que provocan la formación de nódulos o agallas, interfiriendo en la función absorbente. Las plantas afectadas mueren rápidamente.
Tratamiento: Las mezclas de tierra no deberán contener nematodos pues es muy difícil combatirlos una vez asentados. La planta sospechosa de estar atacada deberá eliminarse y esterilizar la tierra si es posible; en caso contrario se desechará también.
La maceta se escaldará durante un largo rato en agua hirviendo y deberemos evitar contactos entre las plantas afectadas y las sanas. También desecharemos los esquejes que podríamos obtener de plantas infectadas. En caso muy necesario emplear solo los de zonas terminales.

Orugas
Las orugas raramente atacan a las plantas de interior, aunque las mariposas pueden depositar sus huevecillos en plantas ya establecidas. Las orugas son masticadoras que atacan sobre todo a las hojas tiernas, devorando sus bordes. Otras atacan sus tallos a nivel del suelo.
Tratamiento: Se matan de una en una, y si son muy abundantes con un insecticida; son muy indicados algunos piretroides de síntesis.

Pulgones
Los pulgones (o piojillos de las plantas) son insectos chupadores de savia, que miden alrededor de 1 mm de longitud. Se multiplican rápidamente y mudan varias veces. Hojas, tallos y flores se deforman al ser atacadas; se tornan pegajosos. Los pulgones pueden transportar y transmitir virus incurables.
Tratamiento: Arrancar y destruir las plantas deformadas. Mantener siempre limpias las sanas y emplear un aficida regularmente. Existen en el comercio insecticidas sistémicos que al ser absorbidos tornan insecticida la savia durante un largo tiempo. Deben emplearse con precaución.
Sinfílidos
Los sinfílidos se parecen a los ciempiés, aunque son mucho más pequeños. Destruyen las raíces más finas provocando en grandes infestaciones la muerte de la planta.
Tratamiento: Debe emplearse tierra esterilizada. Para comprobar su posible presencia, bastará con volcar un poco de tierra en un recipiente con agua, agitándola hasta que floten las partículas menos pesadas, entre las cuales se encontrarán estos sinfílidos, así como colémbolos y otros huespedes  de las mezclas. Si comprobamos su existencia debemos desechar la tierra.

Tijeretas
Son insectos más bien alargados, de hasta 2,5 mm de longitud, con pinzas en el extremo abdominal. Son capaces de devorar todos los órganos aéreos de las plantas, dejando las hojas reducidas a su esqueleto.
Tratamiento: Debemos capturarlas una a una con guantes o con pinzas. En caso necesario podemos utilizar un insecticida apropiado.
Tisanópteros (trips)
Son insectos chupadores alados, de menos de 2 mm. Las hojas tiernas aparecen cubiertas de pequeñas manchas amarillentas debidas a sus picaduras. También afectan a las flores, refugiándose en su interior, en el que destacan claramente como un afina rayita que se desplaza. Segregan un líquido rojizo, que depositan como gotitas y más tarde se oscurece.
Tratamiento: Es muy difícil. Debemos retirar las hojas y flores afectadas y pulverizar o espolvorear el resto con un insecticida adecuado.

Tortrícidos
Estas orugas, larvas de lepidópteros de la familia de los Tortrícidos, son de color verdoso y miden hasta 2,5 cm; se enrollan en las hojas, refugiándose en su interior para protegerse. En un nido formado por varias hojas puede encontrarse hasta más de una oruga. Al ser molestadas, resultan características sus contorsiones violentas, incluso cuando penden del hilo de seda que producen para escapar. Son varias las especies existentes.
Tratamiento: Hay que cortar y destruir las hojas enrolladas, después aplicar un insecticida adecuado.
Perseguiremos las mariposas adultas y las mataremos. Si tienen ocasión, depositarán sus huevos en las plantas favoreciendo la aparición de nuevas orugas.