20/2/13

Plantas aromáticas y comestibles (4)

FRESAL
El fresal y su fruto la fresa es por todos conocido, pertenece a la familia de las Rosáceas y es originario de Europa y América.
El fresal puede plantarse en cualquier época del año. Sin embargo se suele plantar en los meses de julio-agosto, hasta entrado noviembre. Plantado en los mencionados meses de verano, y en zonas con buena disponibilidad de agua, en el momento de la producción se conseguirá una mayor cantidad de frutos.
Si se planta en noviembre se verá beneficiada la calidad, y se adelantará ligeramente la maduración, pero habrá menor producción.

En un huerto, este tipo de cultivo puede ocupar el bancal durante años. También se puede renovar la plantación anualmente en diferentes parcelas, utilizando vástagos jóvenes como material reproductivo. Teóricamente, en el bancal de inicio la producción puede continuar bastante tiempo, con una acumulación de vegetación mayor cada año y que requiere aclarado. A partir del tercer o cuarto año de cultivo se observa una progresiva disminución de la producción, debida al envejecimiento de la vegetación y a la aparición de algunas patologías especificas, en algunos casos.

Importante, por no decir fundamental, para el éxito del fresal en general y el desarrollo de las plantas es la naturaleza del terreno. El fresal necesita sustratos arenosos y ricos en sustancias orgánicas. El cultivo en terrenos arcillosos, compactos o calcáreos no da resultados satisfactorios, tanto por la dificultad que tienen las raíces para crecer, como por la adaptación a los estancamientos de agua, que provocan el deterioro precoz de las raíces y favorecen el desarrollo de hongos.
El fresal también se puede cultivar en terrenos arenosos ricos en sal (tierras salobres), teniendo la precaución de elegir las variedades más adecuadas como por ejemplo "Solana", "Tioga" o "Salinas".

PREPARACIÓN DEL TERRENO
El cuidado en la preparación del terreno es un factor primordial. Como ya he dicho, es importante evitar estancamientos de agua. Por esta razón, incluso en tierras francas, se cavan surcos en cuyos bordes se sitúan las plantas.
Preparamos la tierra cavando a una profundidad de 30-40 cm, aprovechando para distribuir abundante estiércol. Si no se dispone de abono orgánico, se entierra abono ternario.
Una vez igualada la superficie, con la ayuda de azada y el rastrillo formaremos pequeñas barreras con una separación de 50-60 cm, sobre las que se colocan las plantas, a una separación de 30-40 cm en hilera.

PLANTACIÓN
Una vez preparado el terreno, se entierran las plantas y se riegan abundantemente al momento y durante los siguientes días, hasta que se reanude la actividad vegetativa. Un aspecto importante es la disposición de las raíces dentro del hoyo; deben colocarse de modo natural estiradas hacia abajo, evitando doblarlas o retorcerlas. Esto solo es posible con hoyos muy anchos. Se colocan en el suelo teniendo la precaución de que la corona de yemas centrales sobresalga ligeramente por encima de la superficie. De lo contrario, si queda enterrada es posible que no germine. Y al revés, si se deja demasiado fuera de la superficie, la planta corre el riesgo de ser descalzada por el frío invernal o de secarse por el calor del verano.


La fresa es una planta estalonífera, es decir, que produce estolones o latiguillos, que son tallos rastreros que al ser enterrados o en contacto con la tierra arraigan originando plantas nuevas. Cuando la planta alcanza unas dimensiones suficientes, se corta el estolón y se puede trasplantar.

Una forma fácil de resolver el problema consiste en practicar dos hoyos muy próximos en los que se introducen las raíces separadas y bien distribuidas. Seguidamente se comprime el terreno circundante y se riega abundantemente.
Las plantitas pueden proceder de los estolones o latiguillos que crecen lateralmente de los tallos de las plantas tras la fructificación de un cultivo anterior, o también pueden comprarse en un vivero, en maceta o con la raíz desnuda.

La flor polinizada, el primer paso para obtener fruto

En este último caso, ya en el mes de julio se puede disponer de material estratificado. Esta técnica de conservación es la idónea para la producción de plantitas de fresas. En invierno, antes del frío, se extirpan del suelo de cultivo todas las plantitas con raíces sanas completas. Se limpian de tierra con un lavado y se elimina toda la vegetación dejando intacta solamente la yema central de la corona. Después de la selección se introducen en bolsas de plástico y se conservan en frío a -2ºC. El verano siguiente haremos que reanuden la vegetación simplemente introduciéndolas en agua unos días.

El siguiente paso antes de recolectar el fruto es la fresa todavía sin su característico color rojo brillante, en esta etapa solo crece.

El periodo para plantar los estolones es más tarde; desde finales de agosto hasta noviembre se pueden obtener plantitas bien estructuradas y desarrolladas en sus raíces.
Para replantar, es preferible utilizar plantitas derivadas de estolones, favoreciendo la formación de estos tras la cosecha. Cuando se compran en vivero, antes de la plantación, deben conservarse en un lugar fresco y oscuro entre 3-5º C, tapadas con sacos de yute mojado. Por el contrario si se utilizan plantas vegetantes procedentes de estolones, es mejor arrancarlas de la planta madre en el momento del trasplante.

TIPOS DE FRESAS
Variedades uníferas. Florecen y fructifican en las épocas en las que el día es corto (menos de 12 horas de sol diarias) y producen en abundancia durante la primavera, en un espacio de tiempo nunca superior a 20-30 días. Si las condiciones climáticas son favorables, pueden ofrecer una segunda floración, que se producirá al poco tiempo de la primavera. Las flores que eventualmente se presentan en otoño, cuando el día vuelve a ser corto, deben ser eliminadas, por dos motivos; primero para favorecer un mejor crecimiento de los estolones, y por otro propiciar una producción más abundante en la siguiente primavera.

Variedades bíferas. También llamadas reflorecientes, solo producen en las épocas del año de mayor insolación (más de 14 horas de sol). Florecen y fructifican desde la primavera hasta el otoño, aunque con unos ciclos condicionados por la evolución climática, debido a la cual las flores no aparecen continuamente  sino sobre todo a finales de verano. Además en zonas de clima muy cálido pueden sufrir malformaciones en los frutos por defectos de polinización, causados por la falta de vitalidad del polen debido a los excesos de temperatura.
Se caracterizan por una propagación particularmente lenta. La emisión de estolones o latiguillos es limitada, aunque los que despuntan lateralmente entran de forma rápida en producción sin tener raíces todavía.
Esta particularidad da la posibilidad de poner crucetas y hacerlas crecer verticalmente. Comercialmente se denominan "fresales trepadores" pero en realidad son variedades bíferas que permiten aprovechar la producción de frutos en los estolones, aunque no hayan arraigado.

Variedades de día neutro. Son indiferentes a la duración del día. Su floración es realmente continua y depende solamente de la temperatura. Por esta razón son muy similares a las variedades reflorecientes, de las que se diferencian por una abundante producción de estolones. Si la temperatura lo permite, inician la producción muy pronto (abril-mayo) y la mantienen hasta los primeros fríos invernales de modo abundante y constante. Son las variedades idóneas para el cultivo protegido.
El fresal es una planta vivaz plurianual


CUIDADOS
La fresa necesita las operaciones de limpieza del terreno de hierbas invasoras, un riego frecuente debido a la superficialidad de sus raíces y abono abundante para obtener buena producción. Los elementos químicos más utilizados para el fresal son básicamente: el potasio, que favorece la coloración, el consumo y el contenido en azúcar de los frutos; el nitrógeno, que permite un desarrollo vegetativo abundante y en menor cantidad el fósforo. Por otro lado, necesita también magnesio, hierro y varios microelementos, ya que la rapidez y la abundancia de la producción empobrecen fácilmente el terreno.



Variedades de fresa más conocidas.

Uníferas
Elite climax, Gorella, Red gauntlet, Pocahontas, Talisman, Aliso, Belrubi o Sequoia

Reflorecientes
Relevada, Liberation d´Orleans, Ostara, Rabunda y Hummy grande.

Variedades de día neutro
Aptos, Hecker y Brighton

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