29/1/13

Flores sobre el alma

La época que vivimos es ante todo cambiante y acelerada, pero cabe pensar si en los verdaderos e importantes aspectos, los concernientes al ser y estar del hombre, esta aceleración es real. Continuamente aparecen revivals, vuelta al pasado o a la naturaleza, y el campo, estas acciones indican la invariabilidad de muchas estructuras de nuestra mente, y entre estas se encuentra sin duda, nuestra relación con las plantas y las flores.

Como ya dije en el rótulo de presentación bajo el título del blog, no se trata de un tratado meticuloso-científico sobre especies y plantas, es quizá un blog para iniciación y, sobretodo iniciación al manejo de plantas y flores como objetos o seres, que compartirán nuestra intimidad o vida cotidiana. Las plantas sienten y nos echan de menos cuando faltamos, no hay vez que vuelva de viaje, que no encuentre bajas entre las mías por muchos cuidados amorosos que les hayan prestado otras personas en nuestra ausencia.



El blog tiene una doble lectura: la del texto y la de las fotos o ilustraciones, y tan importantes creo son unas como otras. A través de ambas quiero dar a conocer mis experiencias en este mundo vegetal e iniciarnos en el como y la forma de la manipulación, de su mantenimiento y, a ser posible la manera de ordenarlos de manera agradable y atractiva, que no es poco. Mas de un aficionado, espoleado por el mundo que se abre ante sus ojos en internet buscará otras páginas, que las hay a miles donde podrá ampliar o cotejar los temas que aquí apunto.

Quienes desde hace años nos dedicamos a este hobby-vocación, sabemos de la dificultad de transmitir de una manera sintética y resumida, el aluvión de ideas y conceptos tan variados que solo con el paso de los años puedes asimilar con relativa facilidad.
Por todo ello, he querido agregar hoy arriba de la página, y como inicio de las visitas a mi blog, las palabras de un poeta tan moderno y modernista como el portugués Pessoa (Lisboa 19888-1935), porque queremos en estos tiempos de incertidumbre que nos derramen sobre el alma flores y plantas a manos llenas.


15/1/13

PENSAMIENTOS Y VIOLAS

El género Viola, de la familia de las violáceas, incluye especies vivaces y perennes, muchas de la cuales son espontáneas en nuestros climas. Tienen poca o poquísima altura, característica esta que las hace adecuadas para las borduras de parterres, para revestir taludes o para rocallas.
El pensamiento (viola tricolor) es la violeta más conocida, rara es la persona que aún siendo profana en jardinería no reconoce un pensamiento, siendo habitual en jardineras y rotondas municipales. Mide entre 5 y 15 cm, floreciendo de mayo a septiembre, aunque en lugares con clima templado florece también en invierno, pero se la reconoce pos su valor de floración otoñal, cuando ya la mayoría de especies han florecido.

Las corolas pueden ser de tres colores, lila amarillo y blanco, en la especia originaria. De ella se derivan numerosísimas variedades unicolores, bicolores o tricolores, con las más variadas combinaciones cromáticas; amarillo, blanco, rojo,morado, púrpura, azul, carmín marrón, bronce y hasta negro.

 Las dimensiones de las corolas son también muy variables. Por lo general, estas violetas se tratan como bianuales porque tienden a degenerar y anticipar la semilla, lo cual se puede evitar eliminando a tiempo los tallos cuando desflorecen.

 Especialmente bella es la violeta mammola (violeta adorata), una especie rizomatosa que forma matas de un diámetro que supera los 30 cm y una altura de no más de 15 cm. Tiene flores moradas, que brotan desde febrero hasta abril, y comprende muchas variedades rosa vivo, blancas, púrpura, malva y amarillas.


 Una de estas variedades, con flores dobles de color morado intenso y gran fragancia, es la violeta de Parma.
La Viola biflora forma mazorcas de apenas 5 cm de altura y 30 de ancho. Sus flores son conocidas por su parecido a la mammola, pero de color amarillo con listas púrpura, que brotan entre abril y mayo.

 La viola cornuta, de 25 cm de altura, forma matas de 35 cm de anchura; tiene pequeñas flores de color morado oscuro, blanco, cobre, púrpura o lavanda, unidas al tallo mediante un cuernecillo, y brotan entre los meses de marzo y julio.
Todas las violetas prefieren terrenos frescos, fértiles, bien drenados y exposiciones a media sombra o soleadas.

 Otros nombres de estas plantas son el de trinitarias, su procedencia es de Europa y todas tienen en común su porte compacto y tupido.
La siembra la deberemos realizar en junio o julio y colocarlas en lugar semisombrío y más luminosos después de trasplantarlas. Para repique y plantación guardaremos una distancia entre plantitas de 10-15 cm.

 Los cuidados para estas pequeñas platas consisten en mantener húmeda la mezcla, abonar cada dos o tres semanas, desprender las flores marchitas de forma regular; y para pasar el invierno, dejar las plantas en el exterior con una buena protección o en un lugar luminoso y fresco a la vez.
En lugares muy sombríos pueden aparecer enfermedades como la Roya o el Oidio que provocan podredumbre de raíces y cuello y pústulas bajo las hojas, de color amarillo o pardas según la época.
Babosas y caracoles también pueden producir grandes estragos en nuestros pensamientos, por lo que deberemos revisar sus escondites bajo piedras y huecos al primer síntoma de hojas comidas y combatirlos con el producto específico que se encuentra fácilmente en las tiendas del ramo.

Su aplicación en jardinería ofrece varias posibilidades, con frecuencia se ofrecen mezclas de varios colores para disponer en cuencos y jardineras en la primavera. Los pensamientos combinan muy bien con tulipanes, narcisos, jacintos o jacintos ramosos, asimismo resultan decorativos en arreglos otoñales para los que se adquieren las plantas ya con la flor formada.
En definitiva una práctica flor para decorar nuestros balcones y terrazas o decorar nuestro jardín junto con otras plantas de color o verdes como la hiedra o similares donde sus variados colores destacarán aún más.

12/1/13

PASSIFLORA (Pasionaria)

Esta flor debe su nombre a su inflorescencia, en la que se han visto los símbolos de la Pasión de Cristo.
El género Passiflora comprende más de 400 especies de plantas trepadoras vigorosas. Sus largos y delgados tallos se agarran por sí mismos y por medio de zarcillos espirolados a los soportes  trepando hasta alturas de más de 5 metros.
Solamente una especie, P. caerulea (pasionaria), se cultiva como planta de interior. Es un cultivo fácil, y florece como planta joven incluso en pequeños tiestos.
P. caerulea tiene tallos angulares delgados como alambres, color verde oscuro, y hojas palmeadas, con profundas incisiones que separan cinco a nueve lóbulos ordenados como varillas de un abanico. Las hojas, de 10 cm, son de color verde oscuro brillante y nacen de unos peciolos de 2-4 cm de longitud. Las flores, de forma de platillo, aisladas sobre cortos pedúnculos florales, y los capullos, ovales y verde pálido, aparecen en verano y comienzo de otoño.

Cada flor, de 8 cm de diámetro, está formada por cinco pétalos blancos y cinco sépalos también blancos de igual longitud en círculo, enmarcando otro círculo de finos filamentos púrpura en la base, blanco en la zona media y azul en el extremo. En el centro de la flor aparecen cinco prominentes antenas amarillas y tres estigmas marrones. En el exterior, en estado silvestre y en jardines, las flores son seguidas de frutos carnosos de unos 5 cm de largo, que no se producen en el cultivo interior. Las plantas necesitan soportes para trepar y se benefician de una poda drástica.

Pertenece a la familia de las Pasifloráceas y es originaria de Sudamerica. Hay variedades de varios colores predominando el azul, violeta y blanco. La Passiflora violacea no es tan conocida como la caerulea que a menudo crece en las paredes y muros. Las flores son blanco-verdosas con círculos azul-blancos y violetas. Otra especie adecuada para su cultivo en interior es la Passiflora racemosa de flores en umbelas de color naranja y hojas trifoliadas.
No hay que preocuparse si las hojas amarillean y caen, con tal de que parte del follaje persista.
 Respecto a los cuidados de cultivo, necesitan luz intensa todo el año. les convienen tres o cuatro horas de luz solar directa.

La temperatura, durante el periodo de crecimiento activo puede cultivarse en las habitaciones, pero necesitan unos 10º C mientras permanezcan en letargo invernal. El riego durante su periodo de crecimiento debe ser abundante, manteniendo húmeda la mezcla sin encharcar las raíces y durante el invierno solo se ha de mantener húmeda las mezcla para evitar que se seque del todo.
En verano se ha de fertilizar cada dos semanas con abono líquido y cesar en cuanto se detenga el crecimiento activo de temporada.
Como sustrato se puede utilizar una mezcla para plantas de interior. Cuando la planta florezca en un tiesto de 10 cm., la deberemos trasplantar a otro de 15 la primavera siguiente. De todos modos la propia planta nos avisará que necesita más espacio, así como otras crean un cepellón compacto y blanco que no vemos hasta que volcamos el tiesto para cambiarlo; la pasiflora va lanzando sus raíces como exploradoras y si tenemos el tiesto en tierra en el jardín por ejemplo, veremos que al mover la maceta, las raíces ya se han ido buscando sustento quizá a lo largo de 40 o 50 cms.

Por norma general desde los 15 cms de diámetro de maceta la iremos trasplantando cada primavera a otro de diámetro 2,5 cm mayor. Si empleamos tiestos mayores de lo necesario, estimularemos la producción de hojas y tallos a costa de la floración. Cuando lleguemos a los 20 cm, cambiaremos únicamente la mezcla.
La propagación se realiza en verano mediante esqueje de tallo de 8-10 cm de longitud. Cortamos cada esqueje debajo de una hoja, quitamos las hojas inferiores y podemos o no, emplear hormonas de enraizamiento en polvo, depende de la mano que tengamos en estos menesteres.
El tallo lo plantaremos en un tiesto de 7,5 cm con mezcla húmeda formada por turba y arena gruesa a partes iguales, o perlita. Para favorecer, el agarre podemos utilizar una bolsa de plástico para encerrar el esqueje sin que pierda humedad por evaporación hasta que se produzcan raíces.

 Hecho esto la pondremos bajo una luz filtrada intensa. Si tenemos éxito el enraizamiento se producirá en tres o cuatro semanas. Cuando aparezca la brotación, descubriremos la planta, la pondremos al sol directo y la fertilizaremos cada dos semanas como una planta adulta.
Al comienzo del invierno la regaremos escasamente y dejaremos de abonarla. En la primavera la trasplantaremos a otra maceta ligeramente mayor 10 cm con una mezcla para planta adulta.


Algunas consideraciones especiales
Empezando la primavera se deben podar las plantas jóvenes, pero no los esquejes recién enraizados, a unos 15 cm de la superficie de la mezcla. También conviene podar las plantas viejas, dejando cada rama lateral con unos 7-10 cm.

 Para su crecimiento por paredes o lugares lisos le facilitaremos algún tipo de soporte para que los zarzillos vayan agarrándose, en eso son muy parecidos a los de parras y vides, sin ser tan duros como estas.
Podemos conducir los nuevos brotes retorciéndolos suavemente alrededor de los tutores para favorecer la forma  que queramos darle y a la vez producir zarzillos.












Las Passifloras resultan muy atractivas cuando se conducen sobre dos aros de alambre grueso, situados en lugares opuestos en las mezcla de tierra.

Para acabar, esta última foto de detalle con macro que hice a unas abejas dándose un festín de polen, en una de las múltiples flores de mi ejemplar, que para haceros una idea solo tiene 4 años y cubre una extensión de más de 8 metros.
La debo podar para mantenerla a raya pues invade el limonero el jazmín o el hibiscus.
Es una planta indómita siempre buscando nuevos horizontes, y esta en concreto se cuida sola pues los tallos rastreros enraízan a modo de acodo por contacto con el suelo. Ya he obtenido más de tres plantas sin necesidad de cortar esquejes, simplemente cortando zonas que ya se han emancipado.
Aparte de todo, cuando esta en floración es todo un regalo para la vista, y atracción para las abejas que siempre dan vida al jardín.