26/3/14

Hablemos de Injertos

El injerto es la técnica más difundida en los viveros para obtener plantas con las características buscadas. Se injertan todos los rosales, arbustos y árboles, las plantas colgantes, los arces japoneses y muchas otras especies arbóreas de flor y de fruto.
Aplicada al jardín, esta técnica da la posibilidad de poder cambiar de variedad sin tener que plantar de nuevo, lo cual permite dejar en la tierra plantas ya aclimatadas, en cuyas ramas se realizan los injertos para obtener formas y colores diferentes en una misma planta, como se hace con muchas rosas.
Otras aplicaciones del injerto son remodelar una copa en la que falte, por el motivo que sea, una o más ramas, o rejuvenecer las plantas viejas.

Como portainjerto se utilizan generalmente plantas silvestres nacidas de semilla y poco valiosas desde el punto de vista ornamental. En él se injertan partes de ramas o yemas solas de variedades de plantas con características apreciadas, o nuevas obtenidas con mutaciones que no podrían reproducirse de otro modo. Normalmente, el portainjerto confiere a la nueva planta características de resistencia a las enfermedades y adaptación a los distintos tipos de terreno, así como nutrientes y soporte o pie.
Las épocas idóneas para practicar los diversos tipos de injerto, salvo algunas excepciones, son la primavera y el final del verano hasta el inicio del otoño. Corresponden siempre a la fase de mayor actividad de absorción de las raíces, y los injertos deben efectuarse utilizando yemas todavía dormidas. Para los injertos realizados en primavera se cortan los vástagos para injertar durante el reposo invernal y se conservan en el frigorífico envueltos en papel. Para los injertos de otoño, las yemas dormidas están en las axilas de las hojas y no germinarán hasta la siguiente primavera.
La técnica del injerto utiliza varios procedimientos, que exigen habilidad y precisión, y no están al alcance de todos.
Dicho esto, los aficionados interesados pueden practicar con ramas muertas y luego con vivas de poco valor, pues los fracasos en la "soldadura" pueden ser altos, pero con la práctica podemos lograr algún éxito que nos llenará de satisfacción.
En cuanto a los diferentes tipos de injerto, me limitaré a separarlos en dos grupos, dependiendo de las partes utilizadas, a saber:

Injertos de yema

Injertos de rama con yemas

Es importante realizar los cortes con un cuchillo muy bien afilado (un cutter también servirá) con accesorios no cortantes para separar la corteza.
Las partes que se ponen en contacto han de encajar exactamente, cosa que se se obtiene atándola con rafia o similar, y deben estar protegidas de agua, la evaporación y los parásitos. Estos materiales protectores no deben retirarse hasta que las partes estén bien unidas, hecho que se manifiesta con la emisión de vigorosos brotes.
Recordad, por último, que cuando la finalidad es la reproducción, las plantas elegidas como portainjerto han de estar sanas, enteras y no deben ser viejas, mientras que las elegidas para el injerto han de poseer las características varietales desarrolladas al máximo. Las yemas y los vástagos se sacan de ramas de un año con corteza brillante y todavía tierna. El periodo mejor coincide con la reanudación de la actividad vegetativa y con la plena actividad, época en que la savia circula abundantemente y facilita la separación de la corteza y la unión de las partes en contacto. En el caso del injerto de yema, se puede esperar al final del verano, aunque en ese acaso los resultados no se verán hasta la siguiente primavera.
Aquí os muestro un injerto que hice esta semana, en esta ocasión se trata de un limonero que produce demasiados limones para nuestro propio consumo, y he injertado de naranja de mesa. Hace dos años injerté de mandarina dando un solo fruto, y este año ya esta cuajado de flores. Yo no soy muy ortodoxo en cuestiones de técnicas y voy a lo práctico, he descubierto que en vez de enrollar la unión del injerto con rafia o cuerda para luego cubrir con barro u otra sustancia aislante, utilizo bridas empleadas para hacer unir mazos de cables eléctricos y tienen la propiedad de presionar fuerte a modo de lazo, más incluso que el método tradicional.
Estas bridas podéis comprarlas en cualquier ferretería y su uso no solo os será útil en injertos, sino en hacer armazones de cañas para tutores o similares, seguro que le encontráis variedad de aplicaciones prácticas.
Aquí os muestro una foto de las bridas, en este caso las más pequeñas pero existen muchos tamaños hasta de 50 cm, que es pueden sujetar una rama desgajada hasta que suelde por ejemplo.
En este injerto que os muestro, apliqué el estilo inglés, a fin de aprovechar la única ramita tierna y del grosor adecuado para unirla con la del naranjo de un año.
El anterior injerto de mandarina lo realicé en una rama más gruesa y antigua practicando una incisión en el centro que acogiera la rama en forma de cuña y a día de hoy ya mide más de 60 cm y esta poblado de flores. 
Al tiempo, voy descargando mediante poda parte del ramaje del limonero/pie para proporcionar luz y espacio al nuevo ramaje.

Yo empecé a injertar hace bastantes años con un éxito inesperado, pues hablando del tema, un vecino incrédulo no creía que en un pie de almendro se pudieran obtener frutos diversos, por lo que me ofrecí a injertarle en uno de sus almendros.
El árbol no era muy grande y debería tener como 12 cm de diámetro y aún así le apliqué cuatro ramitas de diversos frutos, en concreto, ciruela amarilla, roja, melocotón y albaricoque, en cuatro injertos de corona, que para asombro mío germinaron los cuatro, cada uno con sus colores de flores distintos y distinto crecimiento. Las ramas alcanzaron más de 2 m de altura y la falta de cuidado del vecino incrédulo, hizo que se desgajaran con el viento por la unión al almendro, pero eso me hizo obtener experiencia para mis futuros injertos.


Este limonero de casi 21 años, se vuelve loco haciendo limones enormes que caen sobre la mesa del jardín en días ventosos, pesan tanto que a veces temo por el cristal. Como me interesaba despejarlo de peso en las ramas y aprovechar otro fruto ya que tanto limón no podemos aprovechar,  realice un injerto de árbol de mandarinas clementinas. El pasado año solo tuvo una, y siguiendo con la genética del árbol que lo acogía, era enorme, tanto que la hube de sostener con un cordel hasta que maduró, por miedo a que rompiera el injerto con su peso.


Actualización 15/noviembre/2014
El injerto ya esta con frutos, podéis ver las mandarinas en una de las ramas del limonero, que por cierto todavía no han cogido casi color. Por lo pequeña de la rama me ha sorprendido que ha dado 6 magnificas mandarinas.















 










Aquí abajo os muestro una foto tomada en la huerta murciana, donde no es difícil ver este tipo de injertos en limoneros. Es chocante ver grandes naranjas entres limones.






Os animo a practicar en rosales y todo lo que se os ocurra, la naturaleza siempre nos sorprende, y a veces dentro de nuestras posibilidades podemos jugar a cambiarla un poquito en lo que se deja claro.